Errores en la Ingeniería Estructural – Un Enfoque Desde las Neurociencias

    En ingeniería estructural, un decimal puede separar el costo óptimo del riesgo inaceptable.

    Errores en la Ingeniería Estructural – Un Enfoque Desde las Neurociencias

    En ingeniería estructural, un decimal puede separar el costo óptimo del riesgo inaceptable. Hoy no vengo a mostrar lo perfecto: vengo a compartir errores y a explicar por qué ocurren tomando algunos conceptos basados en neurociencias. La idea es que salgamos con herramientas concretas para equivocarnos menos y aprender más rápido.

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    Conectando la técnica con el factor humano y cognitivo detrás de los proyectos

    Antes de entrar en lo técnico, vale recordar algo humano: los errores no aparecen en el vacío. Emergen de cómo percibimos, recordamos, decidimos y colaboramos bajo presión. Integrar fundamentos de neurociencia a la práctica ingenieril puede ayudar a reducir fallas que pueden escalar desde el proyecto hasta la construcción y operación.

    Algunos conceptos clave que corresponde destacar y en los que vamos a reparar en el presente artículo son los siguientes:

    • Atención y memoria: omisiones por multitarea, fatiga mental, falta de revisión cruzada.
    • Sesgos cognitivos: exceso de confianza, sesgo de confirmación, presión por plazos, etc, y cómo afecta las decisiones técnicas del ingeniero proyectista.
    • Aprendizaje desde el error: cómo el cerebro consolida mejor la información cuando se corrige una falla.

    Limitaciones de la atención

    La atención es un recurso finito. La famosa multitarea, las interrupciones y la fatiga interrumpen los lapsos atencionales, elevando la probabilidad de pasar por alto detalles críticos (por ejemplo, un dato importante en un plano).

    Habrán notado como cada día parece más difícil mantenernos concentrados, sea trabajando o estudiando, las distracciones están por todas partes, no sólo en nuestros teléfonos con las notificaciones, o en la PC con mil pestañas abiertas. En un mundo que valora la rapidez y la multitarea nos encontramos constantemente bombardeados por estímulos que compiten por nuestra atención. Este estilo de vida acelerado no sólo impacta en nuestra capacidad de concentrarnos, sino que también impide la formación de recuerdos duraderos, lo cual es crítico en la mente de un ingeniero para la formación de su experiencia.

    A menudo se nos elogia por hacer malabarismos con múltiples tareas (multitasking). Esto se ha vuelto algo común, sin embargo, nuestro cerebro no está equipado para realizar eficazmente múltiples actividades simultáneas. Hacer varias cosas a la vez no significa ser más productivo, sino todo lo contrario. La memoria de trabajo soporta pocos elementos simultáneamente. Sobrecargarla con normas, planillas y coordinaciones simultáneas fomenta simplificaciones peligrosas y “saltos” en el razonamiento técnico. Cada interrupción que recibimos fragmenta nuestra atención y con ello, nuestra memoria, por lo que enforcarnos en una tarea a la vez mejora nuestra eficiencia.

    Ideas para mejorar la atención:

    • Crear intervalos de trabajo efectivo: durante cada intervalo es vital eliminar todas las distracciones posibles creando un entorno que fomente el enfoque.
    • Usar herramientas de organización personal como Listados de Tareas y ordenarlas por orden de prioridad. Si es posible, que sea con escritura manual. El cerebro registra de manera diferente lo que se escribe a mano en comparación con lo que se escribe en un teclado debido a la activación de regiones cerebrales más complejas, lo que promueve un procesamiento más profundo de la información.
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    Sesgos cognitivos que impactan en las decisiones técnicas

    • Exceso de confianza:

    Aquellos que ya tenemos algunos años de profesión solemos cometer el error de sobreestimar nuestra habilidad o subestimar la incertidumbre, lo que conduce a aceptar hipótesis de carga, características de los suelos o comportamientos estructurales determinados sin respaldo suficiente, poniendo el riesgo los márgenes de seguridad y quitando certidumbre a la estructura diseñada.

    • Sesgo de confirmación:

    En ocasiones, sea de forma intuitiva o automática, favorecemos datos que confirman la solución elegida y descartamos señales disonantes (por ejemplo, cuando asumimos que un esfuerzo o una carga da valores que parecen razonables, aunque no lo hayamos chequeado u obtenido adecuadamente), lo que promueve la toma de decisiones defectuosas.

    • Anclaje:

    Otra situación usual es quedar “anclados” en un dato o valor inicial (por ejemplo, un análisis de cargas original) cuando el proyecto sufre modificaciones sutiles en su geometría o uso, de manera tal que no parecen “justificar un recálculo” o revisión de los valores, lo que dificulta mantener actualizado el diseño y rompe la trazabilidad al diseño.

    • Atajos cognitivos bajo presión:

    Lamentablemente, en el mundo actual, la supuesta productividad dada por los softwares, la IA y la tecnología en general a llevado a que los plazos destinados a la etapa de proyecto (en cualquier especialidad) se vean maltrechos. Se asume que un ingeniero con una notebook puede hacer en una semana el trabajo que hace 50 años ocupaba a 10 ingenieros durante un mes, lo cual quizá sea cierto, pero no quita lo inhumano e insensato de someter a los profesionales actuales a cumplir plazos tan exigentes que, precisamente, no dejan espacio para equivocarse. Peor aún, promueven el error por todo lo que venimos comentando.

    Por esta razón, los profesionales muchas veces nos vemos obligados a recurrir a reglas simples y análisis superficiales para tomar decisiones, en lugar de aplicar un análisis profundo y exhaustivo. Esto sucede casi inconscientemente porque cuando estamos bajo presión por plazos ajustados, el cerebro recurre a reglas rápidas que pueden ignorar interacciones, efectos de segundo orden, cargas durante la etapa de construcción, etc.

    • Abuso de herramientas de simplificación heurística:

    La simplificación heurística se refiere a los atajos mentales que usamos para tomar decisiones rápidas sin analizar toda la información disponible. No garantizan la mejor solución, pero suelen ser “suficientemente buenas” en la mayoría de los casos.

    El mejor ejemplo de esto es el uso de la inteligencia artificial. Sabemos que la IA nos provee de respuestas en un tiempo tan reducido que no merece la pena hacerlo por nosotros mismos. No está en discusión las virtudes y aporte que la IA nos provee, pero sabemos que el cerebro es vago por naturaleza y siempre buscará ahorrar energía «cortando camino» en la búsqueda de soluciones, y esto puede llevar a que empecemos a “abusar” de la IA sin verdadero control de la información que recibimos.

    Y en esto hay que ser tajante; nuestro trabajo involucra responsabilidad civil y penal: si una estructura falla, muchas vidas pueden estar en peligro. Tengamos cuidado de ser nosotros quien controla la IA y no al revés. El trabajo del ingeniero siempre implica un doble chequeo, pero nuestro cerebro siempre va a recurrir a lo fácil, no nos abandonemos a lo fácil poniendo en riesgo todo nuestro trabajo por una respuesta muy atractiva que, por un sesgo de confirmación, asumimos válida y aplicamos en nuestro diseño sin titubear.

    • Aprendizaje desde el error:

    A muchos les habrá pasado, y aunque esté mal visto, es el curso natural de las cosas. Todos aprendemos de los errores, por eso es importante que durante los primeros años de profesión los ingenieros sean tutorados por otros más experimentados. Muchas veces, las empresas en su afán de reducir costos de personal, contratan ingenieros juniores (o incluso estudiantes) para ejercer roles gerenciales o administración de proyectos y obras.

    No estamos discriminando a los más jóvenes, sino que estamos tratando de resignificar y capitalizar la importancia de haber cometido errores y haber aprendido de ellos. La consolidación del aprendizaje mejora cuando detectamos y corregimos errores.

    En el campo de la ingeniería, es muy útil llevar un registro de lecciones aprendidas, de manera que los errores se transformen en capital cognitivo compartido. A esto también aporta mucho la revisión cruzada, no sólo por parte de ingenieros experimentados sino también entre colaboradores, especialmente antes de la emisión de documentos, pedidos de compra, etc.

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    Tipos de errores en ingeniería

    • Errores de ejecución vs. errores de planificación:

    Ejecución: Ocurre cuando el plan es correcto, pero la ejecución falla. Ejemplo:

    • Olvidar indicar el pretensado de bulones en una conexión (lapsus).
      • Introducir un dato mal en el software (desliz).

    Raíz cognitiva: sobrecarga, distracción, automatización excesiva.

    Medidas: checklists, intervalos de trabajo efectivo (períodos de enfoque).

    • Planificación: El plan es incorrecto porque el modelo mental está equivocado. Ejemplo:
    • Diseñar una viga hiperestática suponiendo que será isostática.
      • Aplicar una norma inapropiada por error conceptual (ejemplo dimensionar según ASD para solicitaciones mayoradas por LRFD).

    Raíz cognitiva: sesgos, falta de información, simplificación heurística.

    Medidas: revisión por pares, formación continua, etc.

    • Omisiones vs. Comisiones:

    Omisión: No hacer lo necesario. Ejemplo:

    • No doble chequear información que pudo venir indicada en dos formatos: textual (una nota) y gráfica (un plano).
      • No verificar compatibilidad de materiales.
      • Instalar pernos galvanizados en contacto con acero sin protección, generando corrosión galvánica.
      • No incluir efectos de segundo orden (pandeo) en estructuras esbeltas.
      • Omitir especificación de recubrimientos mínimos en hormigón.
      • No indicar tolerancias dimensionales en planos.
      • Saltar una etapa de control por apuro.
      • No registrar cambios durante la obra.

    Impacto: errores invisibles hasta que se detecta la inconsistencia o falla.

    Prevención: procedimientos, checklists.

    Comisión: Hacer algo incorrecto. Ejemplos:

    • Aplicar una norma fuera de contexto.
      • Usar criterios de diseño para estructuras metálicas en una estructura de hormigón armado.
      • Seleccionar un método de cálculo inapropiado.
      • Emplear un modelo elástico lineal para analizar una estructura que trabaja en régimen plástico.
      • Sobredimensionar o subdimensionar por exceso de confianza.
      • Agregar refuerzos innecesarios sin justificación técnica, aumentando costos y peso.
      • Tomar valores de carga de catálogo sin verificar condiciones reales del proyecto (ej: pesos de equipos).
      • Aplicar una solución estándar en un contexto singular.
      • Usar detalles típicos de anclaje en una zona sísmica sin considerar requisitos especiales.

    Impacto: introduce errores activos en el diseño.

    Prevención: capacitación, validación cruzada.

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    Estrategias prácticas basadas en la neurociencia

    • Checklists:

    Crear un checklist (ver ejemplo adjunto) para estructurar y sistematizar las revisiones en momentos clave (antes de la emisión de los documentos, ante cambios de alcance, previo a hormigonado, etc.). Estos procedimientos explícitos pueden parecer burocráticos, pero combaten los sesgos cognitivos.

    • Revisión cruzada:

    Asignar roles internos independentes de jerarquía para romper sesgos y exceso de confianza. Por ejemplo, pedir a un ingeniero junior que controle documentación elaborada por un senior, y viceversa. Si el equipo es chico o es un profesional que trabaja solo en forma independiente, es buena práctica contratar un colega como Abogado del Diablo (los psicólogos lo hacen) para la revisión cruzada. Si se convierte en una práctica usual, su costo se puede prever en el presupuesto de ingeniería.

    • Gestión de la fatiga:

    Promover ventanas de trabajo profundo sin interrupción implementando pausas cognitivas libres de distracciones (períodos de enfoque). Apagar notificaciones o personalizarlas para que sólo se vean las verdaderamente importantes (por ejemplo, llamado de familiares).

    Limitar las reuniones fragmentadas y promover políticas de descanso para proteger la atención y la memoria de trabajo. Por ejemplo: forzar horario para almorzar (aunque no se almuerce).

    • Actualización obligatoria ante cambios:

    Todo cambio de uso, geometría, cargas o material debe disparar el recalculo o verificación. Es una cuestión de ética profesional. Evitar el anclaje puede ser difícil (sobre todo en proyectos extensos o con desarrollos complejos), al igual que las simplificaciones rápidas bajo presión, pero es necesario tomar consciencia y combatir la tendencia a la pereza de nuestro cerebro.

    Si pensamos integralmente, validamos los supuestos y adoptamos métodos simples que nos cuiden de nosotros mismos (sesgos, fatiga, apuros), el impacto en los resultados es enorme.

    Les propongo institucionalizar una cultura donde frenar para revisar sea un mérito y no un obstáculo.

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